Clima - Ficha de análisis sobre las contribuciones nacionales

1. Las contribuciones nacionales: una movilización internacional sin precedentes para
luchar contra el cambio climático.

• Entre 1997 y 2009, antes de la Conferencia de Copenhague, sólo los países industrializados, responsables entonces de más de la mitad de emisiones de gas de efecto invernadero tenían compromisos para reducir sus emisiones.

• Después de Copenhague, cierto número de países en desarrollo, en particular, los grandes emergentes (China, Sudáfrica, Brasil…) también asumieron compromisos. Es lo que solemos llamar los compromisos de Cancún, válidos hasta el 2020.

• Para la COP21, se decidió que cada país debería publicar su contribución nacional, es decir, los objetivos que tiene la intención de fijarse. En la actualidad, 155 países han publicado sus contribuciones (que se designan a menudo por su acrónimo en inglés: INDC). Eso cubre cerca de 90% de las emisiones mundiales. Numerosos Estados podrían todavía someter sus contribuciones antes de la COP21.

El acuerdo de París será pues realmente universal, y compromete a cada uno de los Estados de planeta.

Algunos ejemplos de esta movilización sin precedentes: en cada país, la preparación de las contribuciones permitió movilizar las fuerzas vivas y estimular el debate en torno del reto climático. Perú, por ejemplo, considera que 13 Ministerios y 300 expertos se asociaron a la preparación de su contribución, durante un centenar de reuniones. Algunos países, como Colombia, hicieron incluso validar su contribución por su Parlamento nacional. Se consultó también a la sociedad civil: más de 60 países organizaron reuniones públicas o consultas en línea. Nueva Zelanda colectó cerca de 1500 comentarios a través del sitio Internet del Ministerio de Medio Ambiente.

2. Las contribuciones nacionales dan fe de un punto de inflexión en la lucha contra el cambio climático

• Las contribuciones nacionales abren la vía a cambios mayores en la economía mundial.

• Dichas contribuciones ponen de manifiesto que una amplia mayoría de países emprendieron de manera perenne su transición hacia modelos de desarrollo resilientes y de baja emisión de gas de efecto invernadero. Así, según la Agencia Internacional de la Energía, las políticas previstas elevarían a 70% la parte de las fuentes descarbonadas en la nueva capacidad de producción eléctrica a partir de ahora y hasta 2030 (contra 34% solamente en la actualidad, según la AIE).

• El lugar cada vez más importante de las renovables (en particular en los INDC de países como China y la India) va a generar un círculo virtuoso de su despliegue: mientras más se decidan los países por esta opción, más se favorecerán los progresos tecnológicos, las economías de escala y la disminución del costo de estas tecnologías, reduciendo al mismo tiempo los riesgos de inversión.

• Varios Estados ─entre los que destacan Vanuatu, Cabo Verde, Samoa y la Papuasia Nueva Guinea─ aspiran por otra parte a alcanzar el “100% renovables” durante los quince próximos años, probando que descarbonación y desarrollo pueden ir de la mano. Los países también han previsto numerosas medidas de eficacia energética y gestión sustentable de los bosques.

• La gran mayoría de las contribuciones prevén acciones concretas para la adaptación de los países pobres, es decir, medidas para proteger a las poblaciones contra el consecuencias del cambio climático (sequías, inundaciones, ciclones…).

Unos sesenta países han previsto así dotarse próximamente con un Plan Nacional de Adaptación, con el fin de evaluar los riesgos y las vulnerabilidades a escala del país. Más de 50 países mencionan también su deseo de dotarse con sistemas de alerta de calidad, con el fin de poder detectar mejor los eventos climáticos extremos y proteger mejor a sus poblaciones.

* Las contribuciones nacionales dibujan un nuevo mundo, menos contaminado y que protege a las poblaciones de las consecuencias del cambio climático.

3. Las contribuciones deberán reforzarse para permanecer por debajo de los 2°C.

• En 2009, los compromisos asumidos por los Estados distaban mucho de ser suficientes para permanecer por debajo de 2°C. Según los análisis hechos por los think-tank, las ONG, los compromisos precedentes que habían sido asumidos por los distintos países nos situaban en una trayectoria de calentamiento del orden de 4°C, o peor.

Las contribuciones nacionales para el acuerdo de París, que permiten cambiar la situación, marcan una verdadera inflexión con respecto a una situación con 4°C o 5C°:
 gracias al fuerte compromiso de todos los grandes emisores, y, en particular, de China, los Estados Unidos y la Unión Europea, que asumieron compromisos ambiciosos
 gracias a la participación de todos los países, incluyendo a los más pobres que, incluso si no han contaminado hasta ahora, se comprometen también a implementar acciones de reducción de sus emisiones.

• Distintos estudios publicados por ONG, científicos y Think Tanks muestran que estas primeras contribuciones, nos situarían en 2030 sobre una trayectoria incluida entre 2.7 y 3°C. Estas cifras deben tomarse con precaución ya que las contribuciones sólo dan indicación hasta 2025 o 2030, mientras que el objetivo consiste en permanecer por debajo de 2°C a partir de ahora y hasta finales del siglo XXI.

• Además, el acceso a los financiamientos y tecnologías y a las numerosas cooperaciones que todos los protagonistas desarrollan harán posibles con el paso del tiempo compromisos cada vez más ambiciosos.

• No obstante, resulta evidente que esfuerzos complementarios serán necesarios para encontrar rápidamente una trayectoria de emisiones que permitan mantener el calentamiento del planeta por debajo de 2°C.

• Por ello un objetivo de la COP21 consiste en definir las reglas que permitirán aumentar progresivamente la ambición con el fin de permanecer por debajo de los 1.5-2°C

* En las condiciones actuales, las contribuciones permiten contener el calentamiento del planeta pero no son suficientes para encontrar la trayectoria de los 2°C. La COP21 permitirá construir el marco para lograr esta ambición.

4. El acuerdo de París: construir un camino hacia los 2°C

El informe de análisis del Secretariado de la Convención Clima (CCNUCC) tomó en cuenta las contribuciones publicadas por 146 países al 1° de octubre de 2015, y representan 86 % de las emisiones mundiales (119 INDC en total, es decir 146 países y la Unión Europea).

Este informe de síntesis pone de manifiesto que gracias a las contribuciones, el objetivo de los 2°C está a nuestro alcance y puede lograrse, a condición de acelerar la dinámica de esta primera serie de contribuciones.

Desde hace varios meses, las negociaciones preparan la respuesta política al reto de encontrar la trayectoria de los 2°C.

Esta respuesta implica varios puntos:

• El acuerdo de París debe permitir fijar citas regulares para asumir nuevos compromisos. Es lo que solemos llamar la periodicidad de las contribuciones y las cláusulas de revisión.

• El acuerdo de París podría contener un principio de compromiso al alza de las emisiones.

• El acuerdo de París debe prever un objetivo a largo plazo operacional en términos de reducción de emisiones.

• El acuerdo de París podría también alentar a los países a publicar antes de 2020 estrategias para el horizonte 2050 compatibles con el objetivo de los 2°C.

Otras acciones podrán también permitir ir más lejos y más rápidamente en la lucha contra el cambio climático:

• acciones antes de 2020, como, por ejemplo, el apoyo para desarrollar masivamente las energías renovables en África.

• Asociaciones entre los Estados y el sector privado para acelerar la investigación y el desarrollo de las tecnologías limpias que permitan ir más lejos en la implementación de las contribuciones.

* Las contribuciones constituyen una parte del camino. El objetivo de los 2°C está a nuestro alcance. Puede lograrse gracias al acuerdo de París que vendrá a fortalecer esta primera serie de contribuciones

Al demostrar que somos todos protagonistas de la lucha contra el cambio climático, el proceso de las contribuciones nacionales constituye una de primeras piedras angulares de un éxito en París. La adopción de un acuerdo ambicioso, la movilización de los medios de implementación y, en particular, financiamientos y tecnologías necesarios para los países en desarrollo, así como las cooperaciones e iniciativas inmediatas de todos, permitirán nuevas contribuciones más ambiciosas.

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• SGCOP21 : presse@cop21.gouv.fr

publié le 23/11/2015

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